(En la foto estamos en orden de arriba para abajo Maya, Natalie, y yo)
Esa salida fue al Páramo de Guachenque (https://nacimientoriobogota.wordpress.com/2012/05/21/reserva-natural-paramo-de-guacheneque/) donde nace el Río Bogotá y puedes tener la experiencia de ver la "Fábrica del Agua" ese hermoso lugar renovador de pulmones, de ideas e incluso de sentimientos. Es un lugar mágico por si mismo, a pesar de la cruda realidad que puedes ver en el recorrido que yo hice donde tienes que experimentar la contaminación a causa de las curtiembres y otras actividades económicas que benefician a las familias de la región pero que impactan negativamente el Río, ese Rió Bogotá que es de nadie porque Quién se siente orgulloso de ese río, en fin eso es otra historia.
Continuando con mi anécdota recuerdo mucho a cada uno de mis compañeros de clase, ahora ya todos estamos grandes y de pronto no tenemos la misma ilusión e ingenuidad de ese día, donde creíamos que abrazar arboles, abrazar ríos y pedirle permiso a la Madre Naturaleza era lo que ibamos a hacer el resto de la carrera en el ejercicio profesional, ahora a muchos de nosotros nos ha tocado ilusionarnos y desilusionarnos de muchas cosas que ocurren en Colombia, como masacres ambientales tan duras que si no nos hubieran enseñado en la Universidad a ver todo desde varios puntos de vista estaríamos completamente cerrados a la posibilidad de un desarrollo económico acelerado, como al que le apostamos en este momento al país.
Yo recuerdo mucho ese día porque íbamos con los profesores de química, y una de ellas es una de las mejores maestras de mi vida porque nos enseño que la profesión que elegimos era una profesión para personas con ética, con amor, con espiritualidad y sobre todo con fuerza de voluntad, porque no podemos engañarnos el planeta es un asunto de todos pero de pocos al mismo tiempo, el consumo y las tendencias actuales nos han consumido que parece casi imposible ver los efectos que nuestras decisiones de compra han generado en el mundo real, ese mundo que no ves en la ciudad porque no a todos les tocó la salida de campo que yo pude vivir en primer semestre.
Ahora que puedo recordar ese día que quedara marcado en mi memoria, donde pude sentir la fuerza de la naturaleza, las dicotomias del desarrollo y la conservación, donde valore más el agua que llega a la ducha de mi casa y donde pude dejar mis buenos pensamientos en el río, ese día donde pude sentir el TREEHUGGER (Abraza arboles) que llevó dentro de mí.
Ese TREE HUGGER que no quiero olvidar, porque los que trabajamos por construir un discurso y una vida coherente con la realidad del planeta nos toca cerrar los ojos muchas veces y sentir el fondo del corazón donde nace ese revelde que ama y ese trabajador inalcanzable que confía en que un día no muy lejano EL PLANETA NOS INTERESE, y podamos poco a poco o más bien mucho a mucho cambiar la consciencia colectiva y poner los ojos en el río y no solo en las vitrinas del centro comercial.
:) Gracias!!!

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